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"El Karma y los Miasmas", por Lidia Mañé

EL KARMA Y LOS MIASMAS

 

Hemos escuchado muchas veces a Tew comparar el karma con los miasmas homeopáticos. Se me ocurre que quizás sería interesante que explicara el significado de miasma.

Miasma significa enfermedad. Hahnemann, el padre de la homeopatía, definió tres enfermedades crónicas o miasmas crónicos. De hecho considera que la enfermedad es una, que subdivide en tres.  Cada una de estas tres representaría un estadio evolutivo  de una única enfermedad crónica (creo que muchos homeópatas no estarían de acuerdo con esto último, es una teoría que se puede entender de distintas maneras).

Todas las distintas enfermedades desde el punto de vista de la medicina convencional o medicina alopática, para la homeopatía no serían más que expresiones de esta única enfermedad o miasma crónico que puede estar más o menos evolucionada. Imaginaros un dragón de miles de cabezas. El dragón seria la enfermedad, los miasmas. A cada una de las cabezas la medicina alopática la da un nombre y la considera y trata como a una enfermedad distinta. Pero, para la medicina homeopática la enfermedad es el dragón. Ahora bien, podemos tener un dragón pacifico y tranquilo, o un dragón feroz y destructivo.                                                   

Como he dicho,  Hahnemann,  definió 3 miasmas, tres enfermedades distintas. Les dio el nombre de psora,  psicosis y  sífilis. Posteriormente se añadió una cuarta, el tuberculinismo.  Por favor, ahora olvidaros del significado  anterior que puedan tener estas palabras para vosotros, e intentar mirarlas como si oyerais el nombre por primera vez.

Las 3 tres corresponderían a distintos estados evolutivos de la enfermedad crónica, única, con la que todos nacemos, como una mancha que nos va a predisponer a enfermar de determinada manera. Esta enfermedad sería el karma. Viene condicionada por la herencia,

La psora sería un estado hipo, de defecto, un psórico seria una persona inhibida, pasiva.

La psicosis correspondería al estado hiper, de exceso, de ostentación.

La sífilis se expresaría en forma de personalidad destructiva, violenta, un estado de perversión.

En cuanto al tuberculinismo, se caracteriza por la necesidad de cambio.

Me estoy refiriendo a patología mental, pero una determinada patología mental va junto a una determinada patología física. 

A cada miasma le  correspondería un determinado tipo de forma de enfermar, más leve para el psórico, más grave para la persona psicótica o sifilítica.

En realidad esto no es así de simple, pero me parece válido para que os hagáis una idea.

Así pues, todos nacemos con un karma, con una enfermedad crónica o miasma, determinada por la herencia. A nosotros nos corresponde limpiarlo, purificar nuestras “kilesas”, que equivaldría a detener o invertir esta evolución del miasma crónico.

Un abrazo. Lidia.

Lidia Mañé